El otoño toscano había regresado con su habitual manto de oro y bronce, pero esta vez, la villa de los King no era un refugio silencioso para fugitivos, sino el escenario de la celebración más esperada de la década. Los viñedos que Lucas había plantado con tanto esmero años atrás lucían cargados y maduros, listos para la vendimia, sirviendo como el telón de fondo perfecto para una historia que cerraba un círculo que comenzó en Nueva York hace casi quince años.
Las largas mesas bajo los olivos e