Mundo ficciónIniciar sesiónEl aire de Seattle se sentía más ligero esa tarde, a pesar de la neblina persistente que se aferraba a los cristales del coche. El trayecto hacia el Aeropuerto Internacional de Tacoma fue un silencio cargado de promesas, uno de esos silencios que no incomodan, sino que reconstruyen lo que el mundo intentó romper.
Mantenía mi mano derecha firmemente entrelazada con la de Ava sobre la consola central. No era solo un gesto de afecto







