Dos, tres, cuatro, ya no sabía cuántas veces su ingle chocó contra las nalgas de Ashary haciendo que todo el agujero rojo y húmedo engullera su miembro hasta la base. Y aun así sentía que quería ir más allá, pero tendría que cambiar de posición e ir más rápido. De momento había ido lo más lento que podía, haciendo que el cuerpo de Ashary se sintiese cómodo con su tamaño. Pero dado el rostro del omega y como estaba reaccionando ya no había rastro de incomodidad o dolor. Por el contrario.
Lyon so