El sol de la mañana se vertía sobre las paredes y enormes ventanales del palacio de cristal. Charles ajustando las correas de su caballo notaba el rostro sospechosamente sonriente del príncipe a su lado. Es que no había un centímetro de él que no delatara todo lo que de seguro había hecho… o más bien, lo que le había hecho a cierta persona.
-Y bueno, estás de muy buen humor- Charles lo provocó. No lo vería por al menos dos o tres días, así que quería fastidiarlo antes de irse.
-Pues qué decirte. Entre Asha y yo solo faltaba comunicación, pero ya lo arreglamos. Y estamos mejor que nunca.
Charles hizo una mueca exagerada y miró hacia el costado donde se encontraba el otro personaje de la conversación.
-¿Estás seguro que todo está bien entre ustedes?- repasó a Ashary que le daba la espalda y al sentir el peso de su mirada giró su cabeza por encima del hombro. Su ceño se frunció y volvió a atender a la reina con quien hablaba.
Lyon soltó un leve bufido.
-Solo está un poco gruñón.
-¿Un poc