El camino hacia el palacio del largo, no era precisamente uno fácil de transitar. El rey no había mentido al comentarlo. Al no ser un camino que se utilizaba regularmente solía tener diferentes irregulares, juntando que querían preservar el ambiente natural que lo rodeaba. Hasta ahí todo bien, respeto por la naturaleza, sin embargo, Ashary maldecía a esa misma naturaleza cada vez que el carruaje se movía de forma brusca de un lado a otro provocando que su ya maltratada y adolorida cadera doliera aún más de lo que ya lo torturaba.
Gruñó sonoramente al alfa que estaba sentado delante de él mirando hacia afuera. Podía jurar que el rostro de Lyon hasta brillaba satisfecho por pasar una noche de ensueño. Y él, ahí sufriendo. No lo dejaría tocarlo por todo el año si era necesario. Era omega, no un agujero para follar todo el tiempo que él quisiese. Eso sin quitar que apenas había dormido, si para cuando cerró los ojos afuera estaba clareando.
En resumen, estaba adolorido y agotado. Y el cul