Los pasos pesados de dos personas resonaron en el pasillo. Lyon gruñía recordando las palabras juzgantes del conde. En el pasado tenían una buena relación, no cercana pero estable y sobre todo con respeto. No había nada definido, pero si hacía memoria ahora había varios hechos claros que lo incomodaban.
Desde su perspectiva de cachorro conquistador las había ignorado completamente. Ahora comprendía porque veía a Milan constantemente a su alrededor a pesar de que no había razón para que estuviese en el palacio, a diferencia de Ashary que era el hijo del Consejero real. Como se comportaba con ciertas atribuciones al igual que el omega, como si ya perteneciese a ese lugar. La familia Stifer era reconocida por la calidad de sus descendientes… pero eso les había hecho creer que su sangre era superior a la de los demás.
Gruñó sonoramente con las venas de la sien palpitando. Si meses atrás le hubieran dicho que por la misma persona que había mostrado sentimientos, ahora lo que tendría sería