Si su omega le decía que quería más fuerte, pues quien era él para decirle que no. Era de esperar que alguien tan exigente como Ashary no le exigiera más, incluso si era en la cama. Y él le demostraría que ya no era un cachorro al que podía simplemente
Lyon obedeció… embistiéndolo ahora sin piedad. La cama crujió debajo de ellos, bajo la intensidad del acto. Los dedos de Ashary se enterraron en la espalda del alfa dejando arañados por toda la piel que luego picarían. Podía sentir cada centímetr