El día había sido largo, pero el aire fresco del atardecer de Costa Azul les ofreció una sensación de calma y descanso. Enzo y Amatista se encontraban en la suite, disfrutando de la tranquilidad que el lugar les proporcionaba. Amatista, sentada frente a la computadora, revisaba algunos diseños, un poco distraída, pero disfrutando del proceso creativo. Sabía que este viaje era una oportunidad para desconectar de la rutina diaria, pero la pasión por su arte siempre encontraba la forma de manifest