El sol comenzaba a esconderse tras las ventanas de la clínica cuando Daniel llegó apresurado, con una mezcla de preocupación y urgencia reflejada en su rostro. Amatista, recostada en la cama con un leve cansancio visible, levantó la vista al verlo entrar.
—Papá... —murmuró con una leve sonrisa que buscaba tranquilizarlo.
Daniel se acercó rápidamente, tomando su mano con delicadeza.
—¿Cómo estás, hija? ¿Qué te dijo el médico? —preguntó, su tono más preocupado que de costumbre.
—Estoy bien, de ve