Enzo estaba acostumbrado a la dinámica de sus reuniones, la frialdad, la precisión y, sobre todo, el control. Siempre vigilante, siempre en control, incluso cuando las ideas y propuestas se sucedían con rapidez y sin descanso. Aquella tarde, los socios no eran la excepción: las conversaciones sobre la expansión del hotel seguían su curso, pero algo en el aire estaba diferente, más denso, como si cada palabra estuviera cargada de una tensión latente, algo que Enzo no podía dejar de notar. Sin em