La luz de la mañana se filtraba suavemente por las cortinas del pequeño departamento, iluminando tenuemente la habitación donde Amatista descansaba. Un ruido lejano en la cocina rompió la quietud, sacándola lentamente de su sueño. Se incorporó con algo de dificultad, aún adormecida, y caminó descalza hacia la fuente de aquel sonido.
Al entrar en la cocina, encontró a Rose moviéndose de un lado a otro, rebuscando entre los estantes. Algunos utensilios estaban desordenados sobre la mesada, y la t