ISABELLA
Desperté con una incomodidad difusa, como si algo no terminara de encajar aunque todavía no supiera qué era exactamente lo que estaba fuera de lugar. El dolor de cabeza fue lo primero en hacerse evidente, constante, pesado, acompañado por una sequedad en la garganta.
Cerré los ojos un instante antes de intentar incorporarme. Durante unos segundos me quedé así, respirando despacio, dejando que la conciencia regresara sin apresurarla, pero la sensación de que algo no estaba bien no desap