SARAH
El laboratorio todo estaba exactamente como debía; todo estaba en su lugar, cada superficie limpia, cada instrumento alineado con una precisión que no dejaba espacio para errores. Siempre me había gustado esa sensación de control, la certeza de que, dentro de esas paredes, nada ocurría por accidente. A diferencia de otras áreas de mi vida.
—Doctora —saludó uno de los técnicos al verme entrar.
Asentí apenas, sin detenerme. Avancé entre las mesas de trabajo mientras repasaba mentalmente los