SARAH
El teléfono sonó cuando apenas llevaba una hora en la oficina.
Miré la pantalla antes de responder.
Hospital.
Sentí un vuelco en el estómago.
Durante dos años había esperado aquella llamada. Dos años entrando y saliendo de esa habitación, escuchando a los médicos repetir exactamente las mismas palabras y preguntándome cuánto tiempo más permanecería Damián atrapado en aquel silencio.
Contesté antes del segundo tono.
—¿Sí?
—Señorita Sarah, habla el doctor Williams. El señor Villalobos despe