Mundo ficciónIniciar sesiónHEKTOR
Cerré la puerta del estudio y me froté las sienes, la imagen de Rebeca saliendo del penthouse con los ojos encendidos de una furia que no lograba comprender, me quemaba la conciencia. Pero entonces miré hacia el sofá. Greta estaba encogida, con una mano en la espalda y el rostro pálido. Me sentí como un animal acorralado entre dos fuegos: la mujer que amaba y la mujer que creció conmigo y era quien sostenía los cimientos de







