Mundo ficciónIniciar sesiónHEKTOR
Entré a la oficina antes de las ocho de la mañana, no había dormido bien; la determinación en los ojos de Rebeca anoche se me había quedado grabada como una advertencia. Sabía que llevarla a la cena de la Ópera era meterla en apuros, pero su desplante me había dejado claro que no aceptaría un no por respuesta.
Klaus ya estaba esperándome con una pila de reportes y una cara de pocos







