Mundo ficciónIniciar sesiónREBECA
El auto se detuvo frente a la imponente fachada de la Ópera. En cuanto el chofer abrió la puerta, el frío de Berlín me golpeó la cara, pero no permití que mis hombros se encogieran. Héctor bajó, me ofreció su brazo y caminamos sobre la alfombra roja mientras los flashes de los fotógrafos estallaban a nuestro paso.
—Mantén la cabeza en alto,







