Mundo ficciónIniciar sesiónREBECA
Héctor se giró hacia la puerta, sus ojos relampaguearon con una furia primitiva y soltó un insulto en alemán que no necesité traducir para entender. Se soltó de mí y caminó hacia la entrada con una determinación que me dio miedo.
—¡Héctor, no! —supliqué, pero fue tarde.Él no me hizo caso, giró la cerradura y abrió la puerta de par en par, Javier que esta






