28. La bendición de la diosa Selene
Antuan se encontraba en el balcón de la habitación del ala favorita del castillo ancestral de su familia. El balcón estaba iluminado por completo por la luz de la luna llena de esa noche. Tenía mucho por lo que agradecer y mucho por lo que pedir perdón, empezando por haber querido ir en contra de los designios de la diosa Selene al querer casar a su nieta con otro alfa.
Antuan se encontraba tan absorto en sus propios pensamientos que no se dio cuenta de la presencia del otro lycan hasta que es