85. Larga vida a los reyes Licántropos.
Tres meses antes de que nacieran los mellizos, él había aguardado para tocarla. Un mes después del nacimiento, era demasiado tiempo sin sentir a su esposa, pero eso iba a cambiar en esa habitación en penumbras.
No les importaba si no estaban en un lugar adecuado, para ellos lo era.
Alexander no podía apartar los ojos de su esposa. Por fin, ya no había nada de qué preocuparse, ningún enemigo amenazaba a su familia, ya que habían sido derrotados. Él no veía más allá de ella.
Ella tampoco tenía ojo