—Me voy a volver loca… —susurró contra la tela.
Sus dedos acariciaron inconscientemente la prenda. El cachorro se movió apenas dentro de ella. Un pequeño aleteo, casi una caricia. Lyra se congeló. Su respiración se quebró.
—¿Tú también lo extrañas? —preguntó en voz baja, con la voz rota.
Otra pequeña sensación respondió bajo su piel, más fuerte esta vez. Y eso terminó de destruirla. Porque ya no era solo ella. Era el cachorro también. El hijo de ambos. Su hijo.
Una lágrima cayó sobre la cam