La manada Suroeste era conocida por su fiereza y sus tradiciones antiguas, y su líder, Toren Blackbrook, por ser uno de los pocos alfas que podía mirar a Aleckey a los ojos sin inclinar la cabeza.
Calia apretó los dedos sobre el pelaje rojizo del lobo que la llevaba. Sintió la rigidez en los músculos de Aleckey. Lo conocía lo suficiente para entender que algo no estaba bien.
—¿Qué ocurre? —susurró, su voz rozando apenas la brisa.
Las torres de piedra negra, empalizadas adornadas con huesos y ba