Calia despertó temprano y se arregló con rapidez para ir en busca de Aleckey, quien ni siquiera se dignó a presentarse anoche. La monja se desplazó con prisa, siguiendo el vínculo sin siquiera darse cuenta de que lo estaba utilizando.
Ingresó a la oficina del alfa y lo encontró de espaldas, mirando por la ventana con el torso descubierto y aún vistiendo el pantalón de la noche anterior.
Ella se permitió recorrer el lugar con la mirada, notando algunas pieles cerca de la chimenea. Al parecer, Al