Calia llevaba pantalones ajustados de cuero y una blusa sin mangas, su largo cabello recogido en una trenza. Frente a ella, un hombre de complexión fuerte, un compañero de entrenamiento y el que ha resaltado más en cada prueba.
—Vamos, luna, muéstreme lo que tiene —provocó su oponente, un lobo llamado River.
Calia apretó los dientes, sintiendo el temblor de sus músculos. No tenía idea de cómo pelear. Intentó imitar lo que había visto en los entrenamientos previos y lanzó un golpe torpe. River l