121. EL VALLE DE LOS SECRETOS
KAESAR:
Mi mente giraba, intentando asimilar las palabras de la Loba Estrella. La verdad parecía un filo afilado que cortaba cualquier certeza que había tenido hasta ahora. Artemia no era mi madre. No era la mujer que me enseñó a luchar, a resistir el dolor, a guiar una manada. Era mi enemiga, un ser oscuro que había estado manipulándome desde el principio, envolviéndome en una red de mentiras tejidas con su hechicería.
El aullido persistente resonó nuevamente, rodando como una ola desde las co