150. LOS ANCESTROS
KAESAR:
La aparición repentina de los lobos ancestrales nos dejó a todos en un estado de reverencia y asombro. La noche, que había sido nuestra aliada, ahora se sentía como un testigo de algo trascendental, casi sagrado. Kaela, junto a mí, mantuvo su compostura, aunque su mirada no podía ocultar una mezcla de respeto y una pizca de duda.
—¿Por qué han venido? —preguntó Kaela, su voz firme pero respetuosa.
El lobo negro que había hablado anteriormente, cuyo nombre era conocido solo por los m