149. EL LLAMADO
KAESAR:
Miré a todos, dejando que los ojos de Kian se hicieran visibles. Luego, al ver que todavía dudaban, me transformé en mi lobo, haciendo que Kaela lo hiciera también, y lancé el aullido de llamado y sumisión de todos los lobos de la manada. Fue entonces cuando dirigí mi mirada a Kaela, mi Luna, que aún no había respondido, y lo que sorprendió fue que los de su manada no habían contestado.
—Disculpa, amor... Ellos tienen que contestar a tu llamado —dijo con cuidado, afirmando que ambos b