Para Gonzalo, las citas nunca habían sido más que una combinación de cenas y sexo. Le gustaba la simplicidad de las cosas cuando no había expectativas más allá de una noche agradable. Ya había pasado por eso del compromiso, y no resultó ser una experiencia agradable, prefería no complicarse. Sin embargo, Clara era diferente. Hablar con ella le resultó refrescante, pero al mismo tiempo lo desconcertó. Nunca antes se había interesado realmente por los sueños o aspiraciones de las mujeres con las