Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl cuarto olía a pintura reciente y a madera nueva. No era un olor desagradable, pero sí intenso, como si el espacio todavía estuviera adaptándose a lo que iba a ser. Él estaba subido a una escalera pequeña, ajustando una balda, mientras ella observaba desde la cama baja que habían colocado provisionalmente para descansar entre ratos.
El cachorro iba de un lado a otro con una energía inagotable, arrastrando una cinta de tela que alguien había dejado caer al suelo. Cada vez que pasaba






