Mundo ficciónIniciar sesiónElla notó que algo no iba bien antes incluso de entrar.
No fue una corazonada romántica ni nada místico. Fue el silencio.Ese silencio tenso de oficina cuando la gente finge trabajar pero está escuchando otra cosa. Cuando nadie levanta la vista del ordenador, pero todos saben.Atravesó el pasillo con una mano apoyada en la barriga, por pura costumbre más que por necesidad. Cinco meses ya. No enorme, pero imposible de ignorar si sabías mirar. Y allí, todos sabían mirar.






