Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl martes por la tarde había comenzado como cualquier otro. Ella estaba de seis meses y había pasado la mañana preparando un par de cosas para la casa, con el cachorro correteando a su alrededor y Adrián ocupado en sus llamadas. El sol caía suave por la ventana del salón, y por un momento todo parecía normal. Pero entonces sonó el timbre.
Ella frunció el ceño, sorprendiéndose. Nadie más debería estar entrando, y no esperaba visitas. Se acercó a la puerta y abrió. Ahí estaba.






