Capítulo 18. Entre raíces y secretos
Un par de minutos después, llegaron las madres de Ginevra. La primera en aparecer fue Eleanor, la americana, con su cabello rubio recogido en un moño discreto y esos ojos verdes que parecían absorber la luz. Se acercó a Ginevra y la abrazó con fuerza, dándole un suave beso en la mejilla.
—Mi amor, estas hermosa —susurró Eleanor, acariciándole el cabello con delicadeza.
Ginevra cerró los ojos un instante y correspondió al abrazo, apenas, con un pequeño gesto de cabeza. Sonreí mínimamente, sorpre