Capítulo 123. Lo siento, Elena
Esa noche, cuando volvimos a casa, Elena estaba distinta.
No fue algo evidente, no algo que pudiera señalar con el dedo. No estaba enfadada, no estaba fría, no estaba distante en el sentido clásico. Estaba… retirada. Como si hubiera dado un paso atrás por dentro.
Yo me cambié de ropa y ella se quedó en el salón.
Estaba sentada en el sofá, con una manta sobre las piernas aunque no hacía frío, mirando una serie sin realmente mirarla. La pantalla cambiaba de escena, pero sus ojos no se movían con