Capítulo 11. ¿Quiénes eran ellas?
Me senté más rígido, como si alguien me hubiera dado un golpe invisible.
Mis padres seguían hablando, preguntándome algo sobre el trabajo, pero yo no escuchaba.
Todo mi mundo se había reducido a esa imagen: Ginevra, el beso, la certeza que me dolía en la garganta.
Intenté racionalizarlo. Tal vez no era así. Tal vez era solo amistad, una casualidad.
Pero nada en mi interior me dejaba pensar eso.
No después de todas las señales que había ignorado, no después de su silencio absoluto conmigo, no de