Mundo ficciónIniciar sesiónSe quedó rígida.
Completamente rígida.
Como si mi voz hubiese activado un mecanismo automático de defensa en su cuerpo.
Yo también dejé de respirar.
Sentí mis propias palabras rebotar entre nosotros, como si hubieran salido sin permiso, sin filtro, sin considerar que Ginevra Valentini no era una mujer que supiera recibirlas sin ponerse una armadura primero.
Tragué saliva.
—Gin







