Mundo ficciónIniciar sesiónMe quedé un segundo frente a la sala de juntas.
Un segundo apenas.
Pero fue suficiente para que el corazón me golpeara contra las costillas lastimadas como si quisiera escaparse antes que yo.
La puerta estaba entreabierta. Voces adentro. Dos. Ginevra y Eleonor. Las dos Valentini. Las dos con cara de esto no va a gustarte, Leandro.
Toqué.
—Pasa —dijo Ginevra, seca, profesional. Esa voz que me daba miedo y ganas de besarla al m







