Mundo ficciónIniciar sesiónMe quedé un segundo frente a la sala de juntas.
Un segundo apenas.
Pero fue suficiente para que el corazón me golpeara contra las costillas lastimadas como si quisiera escaparse antes que yo.
La puerta estaba entreabierta. Voces adentro. Dos. Ginevra y Eleonor. Las dos Valentini. Las dos con cara de esto no va a gustarte, Leandro.
Toqué.
—Pasa —dijo Ginevra, seca, profesional. Esa voz que me daba miedo y ganas de besarla al mismo tiempo.
Entré.
Ella estaba de pie, con los brazos cruzados, una expresión que mezclaba frustración y… algo más. Algo que intentaba ocultar.
Eleonor, en cambio, estaba sentada. Postura impecable. Mirada que no perdonaba ni una coma mal puesta.
Ambas se giraron hacia mí.
Yo ya estaba muerto.
—Siéntate —ordenó Ginevra.
Me senté.
Valeria cerró la puerta detr&







