Narra Chloë
Sabía que me espiaban.
No era paranoia.
Era instinto.
Esa figura se esfumó por los aires como polvo, sin dejar ningún rastro.
El bosque estaba quieto. Demasiado.
Como si los árboles también contuvieran el aliento.
Desde que se sellaron las defensas mágicas, algo en el ambiente cambió. La sensación de protección había sido reemplazada por otra cosa.
Vigilancia.
Mi madre intentaba mantener la calma en la manada, pero no era ciega. Sabía que algunos comenzaban a murmurar. Sabía que mi