Narra Chloë
El humo sagrado todavía flotaba entre los árboles cuando el viento cambió.
Y con él, todo.
Los cánticos cesaron, los lobos detuvieron sus aullidos como si algo hubiera arrancado el sonido de sus gargantas. Un silencio extraño cayó sobre el bosque, uno tan espeso que incluso el crujido de las hojas parecía una blasfemia.
El círculo de protección aún ardía en el suelo, pero algo había atravesado sus límites. Algo que no debería haber podido entrar.
La figura de agua que se había forma