Todo ha ido normal hasta ahora. Sin embargo, hubieron más que otras discusiones entre mi mamá, mi papá y yo. Abel no ha vuelto desde que le dije que se marchara, no me arrepiento, porque se comportó como todo un imbécil, y se lo merece.
—¡Chloë voy a salir al bosque a hacer unas cosas, no me tardo!—anunció mi madre desde abajo.
No respondí, ya que ella sabe perfectamente que escucho muy bien puesto que la casa en dónde nos mudamos recientemente es algo grande y hay ecos en cada rincón. Es la ca