—Pero cómo sucedió todo eso?—preguntó Erik—¿Ni pudo defenderse?
—Fue muy rápido... Y no, no pudo defenderse, le lastimaron la pierna desprevenido. Eran personas o eso creo. Todas estaban encapuchadas, y se lo llevaron de la nada, Abel no parecía forcejear tanto, pero supongo que hizo el intento...—respondió mi padre ya algo calmado, sentado en el sofá.
—¿Y tú por qué no hiciste nada? Se supone que eres un "soldado"—mi madre hizo comillas con los dedos—¿Y aún así no pudiste hacer nada para salva