—Chloë...—dijo Abel sonriente, intentando subir las escaleras pero se lo impedí.
—No te me acerques—fruncí el ceño e inmediatamente retrocedí. No quisiera tener ningún contacto con Abel, no quiero que me toque con esas manos sucias con las que seguramente cerró un trato turbio. Y no sólo eso, porque estoy casi segura que traicionó a toda nuestra familia y manada aunque ya no se sepa de muchos luego del atentado de aquella vez.
Sentía tanta impotencia, que mi respiración era acelerada y por más