Emma vio cómo su madre se aferraba a la silla más cercana como si de pronto le fallaran las piernas.
Peter, en cambio, se mantuvo imperturbable por fuera, aunque la sorpresa se le notó en una micro grieta en la expresión.
—¿Cómo lo sabe? —preguntó Peter, preocupado mientras tomaba una copa de champán de una bandeja que pasó. Lo necesitaba urgente—. Acaba de decirse que estuvo catorce años en coma. ¿Estás segura?
—E