Todos los caminos llevan a Roma.
Mateo no apartaba la vista de Sienna y Logan.
Emma lo observó de reojo mientras él se servía un vaso de whisky de la mesa que habían dejado para el equipo de P&M Group al terminar el lanzamiento.
No preguntó, no pidió permiso, no fingió siquiera que estaba tomando por celebrar. Se lo bebió de un solo trago, con la mandíbula tensa y los ojos clavados en la falsa pareja que, a pocos metros, estaba más cerca que nunca porque su pequeña obra estab