Solo unos minutos.
El proyecto había comenzado con buen pie, algo que, en otras circunstancias, habría sido suficiente para darle a Emma una tranquilidad real.
Al menos por ese lado, las cosas estaban marchando como debían: el personal de Blackwood Group y de Marco Moda que trabajaría en las colecciones ya se había instalado correctamente en Hartley Group, los equipos técnicos empezaban a coordinarse con una eficacia prometedora y la maquinaria del edificio respiraba ese tipo de orden