El peor enemigo de una mujer es otra mujer.
A la mañana siguiente, Emma despertó de mal humor.
Y sabía perfectamente por qué.
El beso robado de la noche anterior seguía dándole vueltas por dentro como una mancha imposible de quitar.
No había sido solo el atrevimiento de Damián, ni siquiera la furia inmediata que le provocó. Había sido la sensación sucia que le dejó después.
La invasión. El descaro. La idea insoportable de que él todaví