No siento nada por él.

Durante el desfile, Emma consiguió mantenerse en calma… hasta que la música cambió.‏‏‎‎‏‏‎‎ ‏‏‎‎‏‏‎‎‏‏‎‎ ‏‏‎‎

Fue un giro sutil, pero ella lo reconoció al instante, como si su cuerpo lo supiera antes que su mente.‏‏‎‎‏‏‎‎ ‏‏‎‎‏‏‎‎‏‏‎‎ ‏‏‎‎

Se enderezó un poco, apretó los dedos sobre el borde del asiento y obligó a su rostro a quedarse impecable, porque esa salida tenía nombre.‏‏‎‎‏‏‎‎ ‏‏‎‎‏‏‎‎‏‏‎‎ ‏‏‎‎

Musa.‏‏‎‎‏‏‎‎ ‏‏‎‎‏‏‎‎‏‏‎‎ ‏‏‎‎‏‏‎‎‏‏‎‎ ‏‏‎‎‏‏‎‎‏‏‎‎ ‏‏‎‎

Las primeras modelos apareciero
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