Mi lugar es contigo.
Sienna tardó apenas unos segundos más en sostenerse antes de venirse abajo por completo.
Se cubrió el rostro con ambas manos y se quedó ahí, inmóvil, temblando en silencio, como si ya no supiera qué hacer con tanta información junta, con tanta basura cayéndole encima de golpe, con la certeza insoportable de que su propia familia había dejado heridas por todas partes y, aun así, no había dejado cabos sueltos.
O al menos eso creían todos hasta