El cuerpo de Caleb se colocó delante de Emma de manera instintiva, como si su cuerpo hubiera entendido el ataque antes que su mente, al mismo tiempo que Sienna y Mateo se acercaban al escuchar ese “cazafortunas” lanzado con la misma cadencia venenosa con la que Victoria Blackwood solía escupirle el apellido… aunque Emma ya ni lo usara.
Emma dio un paso hacia delante y quedó a un costado de Caleb, solo lo suficiente para que él entendiera lo obvio, que no se estaba escondiendo detrás de nadie.
No lo necesitaba.
No había ido a New York a esconderse.
La mujer frente a ella sonreía como si acabara de recuperar un juguete viejo.
Bianca Blackwood.
Más joven que Victoria, sí, pero con el mismo brillo cruel en la mirada, el mismo placer por hacer ruido donde no había nada que discutir.
—Este no es un lugar p