C89: Te doy mi palabra.
Elian se quedó solo frente a la casa durante un largo rato, estático, con la mandíbula apretada y la vista incrustada en la puerta que Nadia acababa de cerrar. Las palabras de ella aún hacían eco en su cabeza, frías y definitivas.
Había sido tajante. No le dejaba lugar a dudas sobre su decisión ni sobre lo que él representaba para ella. Sin embargo, para Elian, nada de eso era un motivo suficiente para rendirse. ¿Desde cuándo se detenía ante un obstáculo tan menor como un “tengo novio”? Lo cons