C74: Abandona esas esperanzas.
—Basta, Nadia —impuso Jared, y en ese instante, cualquier vestigio de gentileza, cualquier sombra de calidez o expresión amable que hubiese mostrado momentos antes, se desvaneció por completo. Su rostro cambió, tornándose severo, impenetrable, y su postura se endureció como una muralla que no permitía réplica alguna—. No tienes derecho alguno a cuestionar las decisiones que tomo respecto a la salud de mi madre. Si yo he determinado que ella debe permanecer aquí, entonces así será, sin excepcion